Desgraciado es aquel que dejó en manos de la ilusión las ganas de vivir y el ansia de ser uno mismo. Desgraciado es aquel que tuvo todo para quedarse en nada, no aquel que tuvo todo y ahora tiene menos. Desgraciado es el iluso inventor de la desgracia misma; que creyó que abusando de esta excusa seriamos inferiores y no se dió cuenta pero estaba errado. Desgraciado es aquel que vive no el que acaba de morir.
No se puede mejorar ni se puede empeorar, solo puede diferenciar la mejora de la esencia, la clave para avanzar, pero ojo está prohibido mirar hacia atrás.

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