
Que feliz soy viendo dentro de lo que está dentro y se pone mas adentro para quedarse fuera de lo que estuvo dentro. Madre mía que complicado es entender a la gente y mas aun entenderse uno mismo mezclado con trabalenguas y adivinanzas indescifrables si no sabes hablar de manera que otros te escuchen, o al menos aparenten hacerlo.
Con el tiempo descubrí que hay momento para todos y para todo dentro del mismo tiempo, que presumir no es fácil si tienes lo justo y que ser humilde solo trae desgracias para los que tenemos la autoestima un poco baja y estamos destruidos por dentro viendo lo que hay dentro y se puso mas adentro para quedarse fuera de lo que estuvo allí. Adquirir independencia de uno mismo, permanecer indiferente a todo aquello que de tan superficial es humanamente asqueroso, una adaptación sana a nuestro sentidos, el valor de ser valientes cuando no nos queda nada. Es inútil mil personas a tu lado diciéndote que pasará, es inútil el consuelo si no encuentras lo que perdiste, es inútil todo aquello que no sana sino que genera remordimientos. Que feliz soy viendo todo eso y viviendo lo siguiente, que feliz me hizo en aquel momento creer en mi destino sin estar segura de que existiera al menos uno, que feliz me hace recordar quién fui porque lo fui y que ahora misma sea capaz de pronunciarlo en pasado.
La felicidad alcanza a todo aquel que ya lo es y ni siquiera se había dado cuenta. Saber todo aquello que nos hace desgraciados solo nos puede llevar a una cosa. Asimilar que somos felices... sin contar los segundos que dure.


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